Saturday, February 26, 2011

Reflexiónes luego de un accidente

Cuando decidí comprar una moto era consciente de sus peligros, por eso decidí que la seguridad era algo en lo que no estaba dispuesto a ahorrar. Hoy luego de un accidente pienso que fue la mejor decisión.

Mi accidente, como todos, fue una serie de eventos desafortunados: Lluvia, mancha de aceite en el piso (o pintura de aceite), falta de conocimiento de la vía y la mala suerte de frenar en el lugar equivocado.

Los recuerdos son borrosos pero los que tengo están clavados en mi memoria. Ir buscando girar, sentir que la moto se gira por la cola y deslizarme, creo yo, unos 10 metros por el piso apoyado en mi codo derecho y mi lado derecho de la cadera.

Ya en el piso se activó mi modo de recuperación como si fuera un robot recién encendido. Revisé cada una de mis articulaciones empezando ppr los dedos, muñecas, hombros y luego las extremidades inferiores rodillas, tobillos y dedos de los pies. No sentí dolor en ninguna así que decidí pararme.

Ponerme en pie no fue difícil, me quité las protecciones para revisarme si tenia algo y no había nada. Me entró el miedo de que algo me pasara por dentro (al momento de escribir esto aùn tengo ese miedo pero ya he ido al médico y me dijeron que no había nada). Paré la moto y otros moteros de la vía me ayudaron a revisar si podía moverse o era necesaria una grúa. Afortunadamente funcionaba.

Los daños de la moto no me preocupaban. En ese momento yo era mi única prioridad. Con ayuda llevé la moto hasta mi casa (básicamente uno de esos moteros desconocidos me ofreció su ayuda y compañía) y salí para el hospital.

Ya adentro del hospital pensaba en mil cosas: mi familia, mis amigos, personas que quiero y que extraño, personas que apenas conozco y me gustaría conocer mas, etc.

Nunca ví un túnel ni vi pasar mi vida en frente de mis ojos, pero reflexioné sobre aquellas cosas que solo piensas en momentos extremos: dios, si tu vida va bien y que quieres hacer hacia futuro.

Y mis conclusiones fueron, básicamente, las que ya tenía antes: dios no existe, estoy feliz con mi vida y quiero seguir con mi plan de vida y mis planes a futuro. La diferencia radical es que ahora soy mas conciente que nunca de que debo hacer y tratar se conseguir lo que quiero antes de que (ya sea en una ducha, un carro, un ascensor, una moto o jugando ajedrez) convergan otra serie de eventos desafortunados que me impidan conseguir esos objetivos que tengo mas que claros.

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