Hoy empieza la alcaldía de Gustavo Petro, elegido democráticamente por (aproximadamente) 760.000 Bogotanos. No puedo estar feliz con su elección, pero si debo estarlo por que es consecuencia de un ejercicio democrático y no de una toma violenta del poder.
Sus grandes habilidades oratorias (maduradas y desplegadas durante sus años de senador) le permiten dar discursos con naturalidad, en un tono que a mi me deja un sin sabor de politiquero, con vacíos técnicos y llenos de promesas que nunca explica como pueden cumplirse.
Durante su discurso de posesión prohibió el porte de armas. Seguramente debe ser que todos los atracadores van a dejar sus armas en casa luego de esta advertencia.
Prohibir el porte de armas es un paso pero no el mas importante. Al hablar sobre la política de seguridad, solo habla de "asegurar la vida" pero no establece como. Habla de la seguridad preventiva, la cual se basa en prevenir el delito (no joda ¿en serio? ¡tremendo genio!). Prevenir el delito es una medida interesante, pero eso requiere de algo mas que voluntad política, es un compromiso a múltiples niveles que con una mezcla de educación, oportunidades y MUCHO tiempo puede conseguirse. Pero de nuevo Petro no explica el como conseguirlo. Nisiquira en como dejar las bases preparadas para que sea así en un futuro.
Insisto, la seguridad preventiva es interesante pero me gustaría conocer qué significa mas allá de un lema rimbombante. Algo mas que Retórica Humana Ya.
Los peajes urbanos no son una medida innovadora, son utilizados en múltiples ciudades y, bajo ciertos escenarios, realmente útiles. Lo innovador es cobrar peajes urbanos por el uso de vías en pésimo estado y con sistemas de transporte que, por culpa de la pésima administración de Samuel Moreno, tienen un retrazo de 3 años.
Hoy un nuevo burgomaestre toma las riendas de la ciudad, un burgomaestre que tuvo que ajustar su presupuesto en un 100% solo a unos días de las elecciones, un burgomaestre que además de discursos retóricos nunca ha demostrado su capacidad de ejecutar, un burgomaestre con un discurso sonoro y populista.
Así que por el bien de mi ciudad y dado que desconfío completamente de su capacidad para llevar las riendas de esta ciudad, solo me queda decir:
Alcalde Pétro ¡Cálleme la boca!