Tuesday, July 28, 2015

Quiero vivir sin miedo

Son las 9:00 de la noche del 28 de Julio de 2015 y debo confesar que me mamé de la inseguridad de Bogotá.

Salí de la oficina a las 8:25 de la noche y caminé hacia la vía donde, usualmente, tomo el SITP para ir mi casa. Me paré en el paradero y vi como a unos 50 metros se le acercaban dos tipos medio raros a una señora y empezaban a jalarle el bolso. En una reacción que me cuesta explicar, salí corriendo hacia la señora gritando que esos eran ladrones y que ayudaran a la señora. Nadie se acercó y yo, que traté de correr lo mas rápido que me daban las piernas, llegué tarde para ayudarla. Se habían llevado el bolso y la habían intentado apuñalar (cortándole la mano). Yo no sabía que hacer y la señora tampoco. Ella estaba atacada llorando y en shock. Mi alternativa fue ofrecerme a acompañarla en un taxi hasta la clínica del Country pero ella me dijo que allá no la atendían que le prestara 20 mil pesos para coger un taxi e irae a la Marly. 

Entramos a un local que estaba cerca a pedir ayuda y se nos acercó un celador que solo atinó a decir: "es que acá la gente da mucha papaya. No deberían salir tan tarde".

Le dí los 20.000 a la señora (menos mal tenía efectivo) y me metí en el local mientras llegaba un taxi que empecé a pedir desde el celular. La frase del celador me daba vueltas en la cabeza y por eso decidí escribir esta entrada de blog.

No soy un tipo violento y me siento feliz de no haber tenido que recurrir nunca a la violencia para solucionar mis problemas, pero les juro que mientras me recuperaba del subidón de adrenalina, solo pensaba en como descargar mi rencor con esos ladrones por haberse llevado el bolso de esa señora no sin antes darle una puñalada. Ya con la cabeza fría, y mientras voy en el taxi, pienso que algo muy malo tiene que estar pasando en una ciudad en la que sus ciudadanos no pueden caminar a las 8:30 de la noche con la excusa de que "es muy tarde" o "está dando papaya". El culpable es el victimario y no la víctima. Me rehúso a tener miedo en mi ciudad, me rehuso a no poder caminarla porque "qué tal me roben". He caminado en otras ciudades mucho mas tarde y no he tenido este problema ¿por qué tengo que acostumbrarme a vivir con miedo? ¿Por qué tengo que encerrarme en mi casa antes de que caiga el sol como si fuera una especie de vampiro diurno? ¿Por qué no puedo caminar por la calle sin sentirme preocupado por quien setá la próxima víctima? 

Las ciudades son para la gente, para los ciudadanos. Son para usted y para mi, para que sin importar nuestras condiciones socio-económicas podamos disfrutarla, caminarla, vivirla. Pero eso no será posible si los ladrones no le temen a la ley, si no se cumplen las penas, si no se resuelve el problema de la impunidad. 

Seguramente hay que atacar otros puntos para que el remedio a corto plazo (aplicar la ley a rajatabla) sea sostenible en el tiempo: dar acceso a educación, oportunidades laborales, formación ciudadana.

Mientras construimos esa sociedad que evita de raíz el hurto debemos combatir los frutos podridos y evitar que el árbol se marchite.

Hoy es la primera vez que se me pasa por la cabeza irme en el corto plazo de Bogotá. Si algún día llego a tener hijos no quiero que vivan en una ciudad donde la gente tiene miedo de vivir.

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