La típica historia de la nevera que se da cuenta de lo que hace falta y lo pide al supermercado es la menos impresionante de lo que podría pasar con el internet de las cosas:
• ¿Qué tal si sus zapatos, a partir de microsensores, le dicen cuando está cambiando sus patrones de movimiento o apoyo y le recomiedan ir al médico?
• ¿qué tal si su casa le envía una notificación al celular diciéndole que la cafetera se quedó encendida y, que si usted la autoriza, ella la puede apagar?
• ¿qué tal si la ruta de bus que usted usa habitualmente le envía una notificación cuando esté a 10 minutos de su casa?
•¿qué tal si su moto le envía una alerta al celular para recordarle que ya casi se acerca el momento se hacer un cambio de aceite o una revisión mecánica?
• ¿Le gustaría tener unas llantas que le dijeran si están pinchadas, con chichones peligrosos o muy desgastadas?
• ¿y si su implante en el corazón le envía a su celular y a su médico información sobre el estado se su salud?
• ¿y si una máquina de su fábrica avisa cuando una pieza está empezando a fallar para que la cambie a tiempo?
El famoso internet de las cosas (IoT) abre un escenario interesante para mejorar el día a día de los seres humanos pero también abre puertas preocupantes en cuanto a la seguridad informática y protección de información que aún no estamos preparados para abordar.
Eso si, lo único claro es que esto no tiene reversa.
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